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“Transmilenio por la Séptima, ¿mejorará la movilidad y la calidad del ambiente en Bogotá?”

(10/27/2018). Recuperado de: Semana.

El Distrito presentó los prepliegos de la obra que comenzará en el segundo semestre de 2019. Aunque el proyecto propone ser un alivio para los problemas de movilidad y contaminación del corredor oriental, el debate sobre lo pertinente de la construcción permanece.

La administración de Bogotá presentó los prepliegos de la obra de Transmilenio por la carrera Séptima La administración de Bogotá presentó los prepliegos de la obra de Transmilenio por la carrera Séptima. Foto: Alcaldía de Bogotá

El camino para la construcción de la obra de transmilenio por la carrera Séptima parece estar despejado. Después de meses de debates por el proyecto, el Distrito presentó los prepliegos de la construcción y así poner en marcha el proceso de licitación que terminará el próximo 21 de diciembre. La obra iría de la calle 32 a la 200 y tendría 22 estaciones, con las que el Distrito pretende dar solución a los problemas de movilidad del corredor oriental de la ciudad.

Desde enero, la emblemática vía ocupó un lugar importante en las discusiones del gobierno y las empresas de estudio y construcción. Unas 3 millones de personas hacen parte de la población flotante de esta avenida. Muchos recibieron con recelo el proyecto. Pero el Distrito defiende la iniciativa.

Según la administración, la cantidad de buses que transitan por esta vía se reducirá en un 80% y el servicio ayudaría a disminuir el tiempo que los ciudadanos utilizan recorriendo la carrera desde el norte hasta el centro. “La velocidad promedio del corredor será de 23 km por hora, lo que permitirá recorrer en 50 minutos el tramo entre las calles 32 y 200”, explicó la administración.

Al finalizar la obra, que se realizará con una inversión de $2,4 billones, la séptima tendrá 20 kilómetros de vías renovadas, más de 400.000 metros cuadrados de espacio público y 11 kilómetros nuevos de CicloRuta.

Sin embargo, aunque los planes del Distrito han sido presentados como una gran solución a los problemas de movilidad y contaminación de la capital, las propuestas han recibidos varias críticas. El debate es intenso. Para opositores como el concejal del Polo Democrático Manuel Sarmiento, el proyecto no optimizará el transporte en la ciudad, deteriorará la vía tanto como la Caracas, convertirá la Séptima en una carrera difícil de transitar para los peatones y desvalorizará los inmuebles que están en en ella.

“Lo que confirman los prepliegos es que ese proyecto va a destruir una via emblemática de la ciudad. La séptima ya es una vía muy angosta y en ella no cabe un proyecto como una troncal de Transmilenio, es un proyecto totalmente destructivo con andenes angostos que van a generar hacinamiento en las personas que caminan por ellos”, dijo Sarmiento.

Según el concejal, el proyecto no contempla la ampliación de todos los andenes de la carrera sino solamente los de las estaciones, que además van a ser muy largas y terminarían bloqueando las reglas de un buen urbanismo. “Algunos andenes no cumplen con las reglas exigidas por el POT, algunos tienen menos de un metro y eso sumándole un proyecto como el de Transmilenio va a generar un deterioro irreversible”, señaló.

Otra de las voces que consideran que el proyecto no resolverá los problemas reales de movilidad y ambiente es el exconcejal Antonio Sanguino. Según el hoy senador, uno de los puntos en contra de la obra es la demanda.  “La demanda por el corredor es baja, y no ameritan un sistema masivo de transporte, especialmente de la calle 72 a la 170, en donde al año 2013 era de 16 mil pasajeros hora sentido en hora pico máximo”, explicó. Para él, una solución sería reorganizar las rutas que ya existen como las que transitan sobre la Caracas.

Asegura también que “no se justifica que el Distrito tenga que hacer una inversión de cerca de 3 billones de pesos para intervenir una troncal que no requiere una solución tipo Transmilenio como la que ha propuesto el alcalde Peñalosa”. Para él, la administración ni siquiera debió invertir en actualizar estudios y diseños, y mucho menos haber hecho un esfuerzo desde el IDU para licitar una licitación.

“Por todos los inconvenientes técnicos y por toda la irracionalidad financiera, esa licitación no va a prosperar. Es fácilmente demandable y es muy probable que sea invalidada por algún tribunal”, explicó y aseguró que una vez finalice la etapa de prepliegos, él mismo demandará la licitación.

A pesar de las voces en contra, el proyecto es defendido por otro sector. De acuerdo con el arquitecto Mauricio Rico, gerente de la Corporación Vecinos de la Carrera Séptima – Corposéptimade-, la vía es un elemento principal para empezar a resolver el problema de movilidad de toda la ciudad.

“Llevamos 22 años tratando de resolver el tema de transporte de Bogotá y no hemos hecho nada porque para muchos siempre hay una idea mejor. Buena parte de la discusión es que hay que hacer Metro en vez de Transmilenio y nosotros pensamos lo contrario, hay que hacer Metro, Transmilenio, sitema de recaudo unificado, infraestructura y un sistema de tráfico inteligente”, dijo.

El debate, por supuesto, es álgido en el Concejo. Según la cabildante Lucía Bastidas, durante la etapa de prepliegos es importante que el IDU analice todas las críticas que ha recibido la obra. Sin embargo, considera que las voces críticas no han tenido en cuenta que la construcción va a estar dividad en ocho contratos que se ejecutarán simultáneamente , lo que le permitirá que el proyecto esté finalizado en el tiempo que el Distrito estipuló.

“La obra sí va a solucionar problemas de movilidad, sobre todo para las personas de estratos 1, 2 y 3, que son los que más utilizan el servicio público. La troncal es una necesidad a gritos. Las críticas siempre han estado, así se hayan mostrado los diseños. Es democrático que tengamos un carril exclusivo para las personas de estos estratos”, aseguró Bastidas, otra defensora de la obra.

Otra de las preguntas que continúan en el tintero es si realmente la obra va a contribuir a mejorar los niveles de contaminación de la ciudad. De acuerdo con Rico, en tres o cuatro años, cuando la troncal esté funcionando en su mayoría, la licitación de la flota de Transmilenio estará en marcha. “Esperamos que en ese momento, el 100 por ciento de la flota sea eléctrica y en eso hemos sido muy insistentes en que el sistema de la carrera séptima mínimo debe ser híbridos a gas y con motor eléctrico para garantizar una contaminación mínima sobre el corredor, tanto por emisión de partículas como por ruido”, explicó Rico.

“Hoy tenemos cerca de 1.600 buses sobre la Séptima y vamos a quedar en total con 144 buses hora sentido. El solo hecho de mejorar el número de buses sobre este corredor, es una ganacia en términos de calidad ambiental sobre la séptima”, argumentó el arquitecto.

Sin embargo, esta idea no convence a quienes se oponen al proyecto. “La mayoría de las flotas de la carrera séptima van a seguir siendo con motores diesel. Lo que se necesita es un sistema con cero emisiones y eso solo lo permite un metro robusto que era lo que se tenía planeado para el corredor oriental”, arguementó el concejal Sarmiento.

Para él, la licitación de la flota no va a resolver el problema de contaminación debido a la planeación de la misma. “De las ofertas que ya se presentaron, la mayoría de los buses ofrecidos funcionan con motores diesel euro cinco. Es más, para el lote más grande que se está ofreciendo dentro de la licitación que es el del Tunal, todos los oferentes que se presentaron tienen propuestas de buses con diesel euro 5”, dijo.

Sobre la contaminación, el senador Sanguino considera que lo que debe hacer el Distrito para proteger el ambiente, es implementar un sistema de buses con estándares ambientales más altos, racionalizar las rutas y el número de buses que circulan por el corredor o incluso tener una tecnología absolutamente limpia como un tranvía. “No ha habido una demostración del Distrito de querer incorporar una flota de buses que estén al mismo nivel del Diesel que se está utilizando en Europa, por ejemplo y que ofrecen mejores condiciones ambientales y de salud pública”, argumentó.

En esto coincide el concejal Celio Nieto, quien considera que en medio de los compromisos económicos de la ciudad, la obra resulta demasiado costosa, sobre todo si no resulve los problemas para los que está pensada sino que los deteriora. “Se deben talar 2.467 árboles, que equivalen al 47 % de los árboles del corredor oriental”, dijo. Lo que propone el concejal, es que se debe construir un corredor verde que utilice tecnologías limpias.

“Necesitamos una troncal que sea mucho más sostenible con la ciudadanía. Lo que va a pasar es que sobre la Séptima no se van a poder tener los andenes de tres metros como es la exigencia de la ciudad. ¿En qué espacio van a implementar Transmilenio, vehículos particulares y ciclorutas?”, dijo Nieto.

Con la presentación de los diseños, pareciera que el proyecto inicia a toda marcha. El debate, no obstante, no ha terminado.

El proyecto

El alcalde Enrique Peñalosa aseguró que este es un proyecto que va a mejorar la calidad de vida de la gente. “Hoy alguien que se moviliza de la Calle 127 a la calle 92, que son cerca de 5 kilómetros, puede demorarse una hora. Le va a mejorar la vida a todos los bogotanos, lo hemos hecho con amor y con toda la responsabilidad técnica, estamos seguros de que le va mejorar el entorno a todos los residentes y mejorará el espacio público peatonal”, afirmó el mandatario.

La nueva troncal, dijo, tendrá un ramal en la calle 72 entre Carrera 7 y Avenida Caracas, un Patio Portal en la calle 200 y conexiones operacionales a lo largo del corredor. “El proceso constructivo a lo largo de todo el corredor se hará de forma simultánea y para mitigar al máximo los impactos en la movilidad, se garantizará la operación permanente de dos carriles funcionando por sentido”, indicó la directora del IDU, Yaneth Mantilla.

Lo que plantea la administración, es que la ejecución de la obra emprenda camino en el segundo semestre de 2019. Según el Distrito, en tres años se completará la construcción del corredor y los puntos de mayor complejidad culminarán un año después. Asimismo, los prepliegos contemplan cinco años más de mantenimiento para garantizar la calidad de la construcción.

“Nosotros esperamos que el 21 de diciembre se cierre la entrega de propuestas, se adjudique en febrero y que la obra comience en el segundo semestre del año próximo. La obra puede tomar tres años de construcción y cuatro años en los tramos soterrados, que requieren un nivel de mayor dificultad”, informó el alcalde.

2018-10-29T09:42:07+00:00